Me dedico a capacitar profesionales procedentes de otros países en lo referente a los patrones de comunicación y persuasión en los EE. UU. Por eso, leí con mucho interés los puntos planteados en el campo de Contrastive Rhetoric, un campo de estudio fundado por Robert Kaplan, un académico de la University of Southern California.
Como punto de partida, se supone que gran parte de la retórica se fundamenta en la lógica. Él empezó con la aseveración sorprendente de que la lógica es un producto cultural – la lógica de la cultura anglosajona es solamente una, y las lógicas de otras culturas son distintas. En el mundo anglosajón, los patrones del pensamiento impuestos por la retórica provienen de los grandes de la civilización de la antigüedad, específicamente Platón y Aristóteles, intelectuales gigantes cuyas aportaciones a la erudición mundial son poco conocidas en otras culturas.
Una consecuencia es que la forma aceptada de armar un argumento con soltura es distinta en los EE. UU. que en otros países. En el ámbito de la cultura anglosajona y de los EE. UU., hay una interacción sutil entre cómo se piensa y cómo se arma un argumento.
En los EE. UU. y otros países angloparlantes, los patrones de pensamiento, y de la escritura, son bastante lineales. Esta distinción afecta el habla y el discurso de oradores de otros países, aunque dominen las normativas gramaticales y el léxico del inglés. En los EE. UU., dentro de este esqueleto de la lógica procedente de la tesis central, el valor de una idea o aseveración es juzgado de manera muy estricta según cómo apoya la tesis central. Es decir, antes de incorporar cualquier dato o información, nos preguntamos si la información incorporada tiene relevancia para el punto central. Por supuesto, un orador en los EE. UU. debería prescindir de las digresiones. Si quiere marcar el movimiento de un argumento ideal en la retórica anglosajona, tendrá una línea recta.
Pero Kaplan notó que a veces, las digresiones son la columna vertebral de un argumento en francés. Yo diría lo mismo respecto al castellano. He notado que, en castellano, el orador se desvía del punto central y a menudo, opina sobre puntos que no son estrictamente relevantes. Más bien, la definición de relevancia para un orador en el mundo hispanohablante es mucho más grande que la de un orador en el mundo anglosajón. Investigaremos esta aseveración de Kaplan.
En otros artículos, he considerado el ejemplo de José María Ávarez-Palette, Presidente Ejecutivo de la empresa multinacional Telefónica, cuyo discurso a accionistas en 2024 subraya cómo un orador puede caer en la tentación de las digresiones. Se puede encontrar el discurso aquí: https://www.telefonica.com/es/wp-content/uploads/sites/4/2024/04/jga24-discurso-presidente-Jose-Maria-Alvarez-Pallete.pdf
Álvarez-Palette, seguramente un orador talentoso, comenzó su discurso así:
Cumplimos 100 años y lo hacemos como merece nuestra historia: honrando nuestro
pasado y preparados para el futuro. Una compañía no cumple 100 años si no sirve un propósito, si no se reinventa cada vez que es necesario.
Solo las compañías que sirven un propósito y sienten la necesidad de innovar, se ganan el derecho a seguir sirviendo. Telefónica es ese tipo de compañía. Solo las compañías que sirven un propósito y sienten la necesidad de innovar, se ganan el derecho a seguir sirviendo.
Desde que un grupo de visionarios vieron lo que nadie entonces veía y fundaron nuestra
compañía hasta hoy, Telefónica ha sido, es y será siempre personas sirviendo a personas.
Personas con un propósito compartido. A nosotros, los que hoy estamos aquí, nos ha correspondido la responsabilidad de asegurar que siga siendo así y la aceptamos con ilusión.
El mundo que nos vio nacer, las redes que sirvieron nuestro propósito, el producto
que nos dio sentido –la voz–, empezaron su declive hace años mientras, en paralelo,
surgía un nuevo producto que nuestros clientes necesitaban –los datos– que
requerían nuevas redes. Supimos verlo y nos pusimos a construir ese
nuevo futuro.
Para mí, como angloparlante, parece que el discurso de Álvarez-Palette es una agrupación de digresiones. Ante una audiencia de accionistas adinerados y con escasez de tiempo, haría que mi introduccióncontara mi mensaje central –que Telefónica ha sobrevivido porque quiere servir a sus clientes. Yo diría:
Cumplimos 100 años y hemos durado tanto porque hemos insistido en servir a personas mediante nuestros productos.
Claramente, suena menos romántico y no elabora ninguna gran cosmovisión empresarial. Pero, se gana credibilidad ante una audiencia estadounidense mediante la brevedad y la concisión.
Le conviene acordarse de que ser un orador o escritor talentoso en los EE. UU. no depende exclusivamente de que usted domine el idioma en sentido convencional. También, le hará falta capacitación en el contexto de la retórica predominante aquí. Se lo daré para que se destaque en sus presentaciones e informes.
¿Le ha resultado útil mi análisis aquí? ¿Es un hablante de inglés procedente de otro país que necesita dominar los matices de comunicación eficaz en esta cultura? Por favor, concierte una cita conmigo para que comencemos. Me dedicaré a enseñarle los fundamentos de la retórica anglosajona para que usted persuada a su audiencia.

